NO ESTÁ COMPLETO ES UN FRAGMENTO

EL GOLPE DEL 64- VITO GIANNOTTI

La dictadura militar que la derecha deseaba vino para crear las condiciones de un gran ciclo de expansión del capital brasileño e internacional. La burguesía quería el alineamiento completo de Brasil al Bloque Occidental, integrándose al capital internacional.

Los militares, con una larga tradición elitista desde la Vieja República, vinieron para cumplir esa tarea. Se juzgaban los únicos preocupados por el destino de la patria, los únicos capaces de recolocar al país en los rumbos del progreso, apartándose del comunismo. Para es misión, se inclinaban por el discurso del anticomunismo, por el desenvolvimiento de la seguridad nacional.

El mariscal Castello Blanco (1964- 1967) inició un ciclo dictatorial de los presidentes generales. Después de Castello, vinieron otros cuatro: Costa e Silva, Garrastazu Médici, Ernesto Geisel y Joao Baptista Figueiredo. Todos con el mismo proyecto: esmagar los movimientos sociales y, principalmente, la izquierda, alineando al país con USA y garantizando una economía internacionalizada al servicio del gran capital.

La izquierda, que ensayaba una tímida rearticulación después del golpe, se opuso a este proyecto, por considerarlo una simple asociación del capital internacional con los tradicionales dueños del poder. El resultado sólo podría ser más miseria para los pobres y más dependencia externa.

Ainda estaba fuerte la memoria de la batalla por la transformación de la sociedad brasileña a través de las reformas de base del gobierno de Joao Goulart. Según la izquierda, solamente esas reformas podrían modernizar el país, tornándolo menos injusto.

Para que el proyecto de la derecha pudiese implantarse, era necesaria una dictadura que prendese, arrebentase y eliminase a todos los opositores. Atención especial sería dada por la represión a cualquier movimiento de clase obrera en sus lugares de trabajo, o en los barrios. Fábricas, puertos, ferrocarriles, aeropuertos, minas y barrios obreros pasaron a ser atentamente vigilados. La agitación estudiantil también debería ser eliminada.

La represión fue inmediata. En Río de Janeiro 50 mil personas fueron presas al día siguiente del golpe y amontonadas en tres barcos anclados en la Bahía de Guanabara y en el estadio Mestre Ziza, dentro del complejo Caio Martins, en Niteroi.

 

La implantación de la dictadura y la clase obrera después del golpe

La dictadura impuso varios mecanismos políticos para garantizar sus planes. Podemos enunciarlos resumidamente de la siguiente forma:

-          Creación de los Atos Institucionales (AIs)

-          Uso y abuso de decretos ley.

-          Instrucción de Inqueritos Policiales militares (IPMs), que pasaron a ser la pesadilla de los opositores al régimen.

-          Creación del Servicio Nacional de Informaciones (SIN), para vigilar políticamente a los opositores de la dictadura.

-          Implantación de la censura después de AI- 5, en diciembre de 1968.

-          Aplicación, con todo rigor, de la Ley de Seguridad Nacional.

-          Fechamento de los partidos políticos e implantación artificial del bipartidismo: el partido gobernante, la Alianza Renovadora Nacional (Arena) y la oposición consentida, el Movimiento Democrático Brasileño (MDB).

-          Fin de las elecciones directas para presidente y gobernadores.

-          Cesación de los mandatos y suspensión de los derechos políticos de gobernadores, prefectos, vereadores, diputados, senadores, sindicalistas y demás personas indeseables.

-          Intervención en centenas de sindicatos dirigidos por la izquierda. En el primer año después del golpe, hubo 452 intervenciones en sindicatos y 49 en federaciones y confederaciones. Hasta 1970 el número de intervenciones en sindicatos aumenta a 652.

-          Los 17 líderes de la CGT fueron condenados, en total, a 184 años de prisión.

-          Prohibición total de las greves (a través de la ley nº 4330).

-          Represión a los “subversivos” a través de prisión, torturas y muertes.

-          Combate sistemático al Movimiento Estudiantil. La Unión Nacional de Estudiantes (UNE) fue prohibida y su sede incendiada en los primeros días del golpe.

-          Represión a los intelectuales de izquierda. Las facultades de filosofía de la Universidad de Río de Janeiro (UFRJ) y la Universidad de Sao Paulo (USP) fueron ametralladas. Profesores universitarios fueron destituidos, como el arquitecto Oscar Niemeyer, el socióloga Josué de Castro, el economista Celso Furtado, los educadores Anísio Texeira y Paulo Freire, el físico Mario Schenberg. Solamente en la Universidad de Brasilia la dictadura destituyó a 210 profesores.

-          Recorte salarial para todos los trabajadores, o sea, reajuste siempre debajo de la inflación.

-          Fin de la estabilidad del empleo y la creación de un fondo que disfrazaba esa medida: el Fondo de Garantía por Tiempo de Servicio (FGTS). La estabilidad fue el primer derecho trabajista, fijado en la CLT, a ser retirado a los trabajadores.

-          Dimisión sumaria de millares de funcionarios públicos indeseables, de los más diversos escalafones.

Al mismo tiempo, el nuevo gobierno militar implementó mecanismos económicos que agradaban al imperialismo y al gran capital nacional, provocando una suerte de crecimiento industrial:

-          Suspensión de las leyes que reglamentaban la entrada de capital extranjero y la remesa de lucros.

-          Revocación de las leyes de nacionalización de refinerías de petróleo y de expropiación de tierras para la reforma agraria, decretadas en el gobierno de Joao Goulart, en el famoso Comicio de Brasil, en 1964.

-          Exención de impuestos y creación de créditos a largo plazo para favorecer a las grandes empresas.

-          Creación de mecanismos financieros para favorecer al gran capital, vía Banco Central, Banco Nacional de Habitación (BNH), Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico (BNDE).

-          Liberación de innumerables incentivos a las exportaciones, como la exención de impuestos y varios tipos de subsidios.

Todas estas medidas políticas y económicas fueron la base del llamado “milagro brasileño” o “milagro económico”, que tuvo inicio en 1969.Ya en 1967 la tasa anual de crecimiento del Producto Bruto Interno (PIB) pasa de 2,9% a 4,8%.

El golpe militar del 64 generó efectos arrasadores sobre el movimiento obrero y los sindicatos. Los militantes de las Ligas Camponesas y los sindicatos rurales y el movimiento de Educación de Base (MEB) también fueron fuertemente perseguidos y sus organizaciones fichadas. Para los militares, al servicio del capital industrial y del latifundio, las luchas y la simple idea de una reforma agraria deberían ser eliminadas.

Toda la sociedad que se había movilizado por las Reformas de Base precisaba ser amordazada y paralizada. Por eso fueron adoptadas las medidas dictatoriales que enumeramos anteriormente.

Pero a pesar de esa maciza represión a la clase trabajadora, surgen nuevos movimientos de izquierda. Esas nuevas fuerzas que habían sufrido las consecuencias de los errores cometidos por el sindicalismo y por la política populista, estaban dispuestos a no repetirlos.

La izquierda, que hasta el golpe estaba agrupada en torno al PCB y de su primera disidencia, el PCdeB, se divide en varios grupos. Todos inspirados por el comunismo, pero con una profunda crítica a la política del PCB y a la frágil resistencia ofrecida al golpe Militar. Varios grupos pasan a defender la lucha armada, a través de varias formas de guerrilla, ya sea en las ciudades, ya sea en el campo, para derribar a la dictadura.

Los sindicatos nascem oposición sindical formadas por antiguos comunistas y por nuevos activistas oriundos de las luchas populares. Eran polos de resistencia a la política económica de la dictadura. Reunían fuerzas para combatirla y exigir su fin.

El gobierno militar, en 1965, impone el congelamiento de salarios y crea la ley nº 4725, conocida como la “Ley de Arrocho”. Los beneficiados por esta ley son los empresarios que vieron el costo de la mano de obra bajar día a día.

Al “arrocho salarial” los trabajadores resisten con greves y boicots hasta el fin de 1968. A partir de ahí con el AI-5 la represión se endurece ainda más y la clase obrera es totalmente amordazada. Pero, a los pocos construirá nuevas formas de resistencia y lucha para los años 70.

 

La clase obrera después del golpe

 

Desde los primeros días del golpe los militares no medirán esfuerzos para cambiar la realidad del país. Los sindicatos no podrían ser más órganos de politización, de reivindicación, de lucha de clases. Deberían ser órganos puramente asistenciales y de colaboración con el gobierno.

Más allá de toda la estructura que amarraba a los sindicatos al Estado, los militares crearán nuevas medidas de control de los trabajadores: la Ley de Greve, o el fin de la estabilidad del empleo o “Ley de Arrocho”.

A los sindicatos, la dictadura cazaba los directorios elegidos. En su lugar, colocaba interventores para impedir la lucha de los trabajadores y colaborar con los órganos de represión en la caza de los opositores. Las asambleas pasaron a tener la presencia de varios agentes de la represión, casi siempre llamados por los sindicales “pelegos”. Aquellos trabajadores que más se destacaban eran entregados a manos de la represión.

El asistencialismo fue otra gran arma para desvirtuar la idea de sindicato. A causa de eso, muchos departamentos médicos y odontológicos fueron reformados y ampliados.

En cuanto al gobierno, patrones y “pelegos” implementaban sus planes de dominación, centenas de sindicalistas procuraban analizar las causas de la derrota. Cristianos de las comunidades eclesiásticas de base, comunistas críticos de vieja línea conciliadora del antiguo PCB y sindicalistas atentos a la realidad se unen para elaborar las bases de una nueva práctica sindical. Esa autocrítica de la izquierda se reflejará, 14 años después, en la onda de greves desencadenada en 1978.

 

El cuadro político mundial del 60 y 70 en América Latina

Mientas se impantaba en Brasil una dictadura que permanecería por veinte años, el mundo experimentaba una época de gran efervescencia y de profundas transformaciones.

La economía mundial vivía su tercera década de euforia. Fueron los llamados “años dorados” del capitalismo, de 1945 a 1973, cuando los lucros de las grandes empresas multinacionales estuvieron altísimos. En Inglaterra, por ejemplo, la media anual de la lucratividad de las empresas en este período era del 11%. Pero en 1973, esa lucratividad comenzó a bajar, llegando diez años después al 0,7%.

El inicio de la crisis de la economía capitalista mndial, a partir de 1973, fue muy influenciado por la alta de los precios del barril de petróleo, que sufrió un fuertísimo aumento, pasando de 2 a 10 dólares el barril. En el mundo, la clase obrera, sobre todo en países europeos, como Italia y Francia, da inicio a un nuevo ciclo de luchas y de victorias contra el capital. Al mismo tiempo, el ciclo de expansión del capitalismo iniciado después de la segunda guerra mundial se estaba agotando.

El resultado fue una larga crisis mundial, con profundas consecuencias políticas y económicas, con una retomada doctrina liberal. En el campo político hubo un gradual enflaquecimiento de URSS en disputa por la hegemonía mundial.

En el período de 1950 a 1970 fue de aguda disputa entre bloques mundiales liderados por USA y por URSS. La  URSS se torna una potencia nuclear equiparada a USA y los dos países disputaron palmo a palmo la corrida espacial. URSS es la primera en enviar un cosmonauta, Yuri Gagarin, al espacio, pero es USA la que desembarca en la Luna en 1969. A partir de entonces el juego vira para el lado de USA. URSS entra en un período de estancamiento y, luego enseguida, de decadencia hasta su total desintegración.

Al mismo tiempo los países africanos, muchas veces apoyados por URSS, luchaban para liberarse de sus colonizadores. No era solo en  Äfrica que el bloque soviético apoyaba esas luchas. URSS, mientras existió, apoyó todos los movimientos antiimperialistas que surgieron en el mundo. Este apoyo del bloque soviético aproximaba a los países que luchaban por su liberación a las ideas socialistas. Fue así en Argelia en 1960, y en otros países de África, como el Congo Belga, las colonias inglesas y portuguesas, Angola, Mozambique y Guinea Bissau, que se tornarían independientes en los años 70.

En el Tercer Mundo avanzaba el movimiento de los países no alineados, ante lo cual Brasil antes del golpe era considerado un país estratégico.

En China estaba en curso una fuerte efervescencia política que fue conocida como Revolución Cultural, un verdadero terremoto para la consolidación China. Desde el punto de vista de la política externa, China no aceptaba el liderazgo soviético y se tornaba una referencia para muchos movimientos contestatarios del mundo entero. En casi todos los partidos comunistas hubo rachas y una gran división entre los pro- chunos y los pro- soviéticos. La Revolución Cultural ejercía una fuerte atracción sobre los jóvenes del mundo, sobre todo en América Latina. La frase de Mao Tsé Tung “la verdad está en la punta del fusil” era el lema de innumerables movimientos armados, creados por grupos de izquierda en diversos países.

La Iglesia Cátólica a partir del Concilio Vaticano II, una nueva visión pasó a combinar religión con lucha por la libertad del pueblo. La Teología de la Liberación, nacida en América Latina en los años 60, llevó a millares de fieles para las Comunidades Eclesiásticas de Base, sobre todo en Brasil. La otra opción para los jóvenes más radicales eran los movimientos guerrilleros.

En el Primer Mundo, una profunda contestación de las costumbres desafiaba valores vigentes desde siglos y nuevos comportamientos escandalizaban a los sectores conservadores.

La Revolución Sexual fue uno de los pilares de ese cambio radical de comportamientos. El descubrimiento de la píldora anticoncetiva, en 1964, fue decisiva para la lucha de la liberación de la mujer. La procreación no sería más considerada como objetivo único de la vida sexual. Las mujeres salen a las rutas, exigen trabajo fuera de casa y una participación activa en la sociedad. El placer pasa a ser central como nunca antes en la vida de las personas.